viernes, 24 de octubre de 2025

Día del Escudo Nacional

                                                                                             


        1990

El 31 de octubre se celebra el Día del Escudo Nacional del Ecuador, conmemorando la adopción oficial del escudo patrio por el Congreso en 1900. Este símbolo nacional representa la historia, geografía y valores del país.



 El escudo de Ecuador representa la unidad, la cultura y la fortaleza del país, incorporando símbolos históricos, geográficos y de la lucha por la independencia. El cóndor andino simboliza la grandeza y el poder, mientras que el Chimborazo y el Río Guayas representan la geografía única del país. La palma y el laurel conmemoran la paz y la gloria de la república, la fasces consulares simboliza la dignidad republicana, y el sol representa el oro del país.


 
Autor: Karol Morales



LA PAZ


        21 de septiembre                                                                                                      la paz     
                          

21 de septiembre día internacional de la paz

El 21 de septiembre, se celebra el Día Internacional de la Paz, una fecha proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1981 para fortalecer los ideales de paz tanto dentro como entre las naciones.

Desde 2002, se conmemora oficialmente cada 21 de septiembre, con un llamado global al cese de hostilidades y a la no violencia durante toda la jornada.

Este día es una oportunidad para que gobiernos, organizadores y ciudadanos se complementan con la construcción de un mundo más justo y pacifico y su propósito es promover la paz mundial, la no violencia y el cese de conflictos armados.

La Paz no es solo la ausencia de guerra, sino un proceso dinámico que implica justicia, diálogo y cooperación.


Autor: Karol Morales

viernes, 10 de octubre de 2025

Educación emocional en adolescentes: una necesidad urgente en las aulas



La adolescencia es una de las etapas más complejas del desarrollo humano. En este periodo, los jóvenes experimentan intensos cambios emocionales, físicos y sociales que influyen directamente en su comportamiento, su aprendizaje y su forma de relacionarse. Sin embargo, el sistema educativo tradicional ha priorizado durante años los contenidos académicos, dejando de lado un aspecto clave: la educación emocional.


Educar emocionalmente a los adolescentes no significa solo hablar de sentimientos, sino enseñarles a reconocer, comprender y regular sus emociones. Un estudiante que no sabe manejar la ira, la frustración o la ansiedad difícilmente podrá concentrarse, aprender o convivir de manera saludable dentro del aula.


Diversos estudios y experiencias educativas demuestran que los adolescentes con mayor inteligencia emocional presentan mejor rendimiento académico, menos conflictos escolares y relaciones interpersonales más sanas. Además, desarrollan habilidades como la empatía, la tolerancia, la comunicación asertiva y la toma de decisiones responsables.


Uno de los grandes retos actuales es que muchos adolescentes no saben poner nombre a lo que sienten. Expresan su malestar a través del silencio, la agresividad, la desmotivación o la indiferencia. Aquí es donde el rol del docente cobra un valor fundamental. El aula debe convertirse en un espacio seguro donde los estudiantes puedan expresarse sin miedo al juicio, aprendiendo que todas las emociones son válidas, pero no todas las conductas lo son.


La educación emocional puede trabajarse mediante actividades sencillas como debates guiados, dinámicas de reflexión, juegos de roles, diarios emocionales o análisis de situaciones cotidianas. No se trata de añadir una carga más al currículo, sino de integrar las emociones en el proceso de enseñanza-aprendizaje.


Ignorar la educación emocional tiene consecuencias visibles: aumento del estrés académico, baja autoestima, problemas de convivencia, abandono escolar y dificultades para enfrentar la vida adulta. Por el contrario, cuando se trabaja de forma constante, los adolescentes desarrollan herramientas que les servirán no solo para aprobar una materia, sino para la vida.


En conclusión, la educación emocional en adolescentes no es una moda ni un complemento opcional, es una necesidad urgente. Formar estudiantes emocionalmente conscientes es formar ciudadanos más empáticos, responsables y preparados para enfrentar los desafíos de la sociedad actual.


AUTOR: AXEL SAA PEREZ